Feng Shui – Armonizar y equilibrar la energía del entorno
- Por Jose Manuel

- hace 7 horas
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El Feng Shui cuya traducción literal al español significaría viento y agua, consiste en una disciplina alternativa que se originó en la antigua china hace unos 7.000 años aproximadamente. Su cosmovisión se fundamenta en el principio filosófico que se construye a partir de la frase “viento suave que fluye sobre aguas mansas”. Esto quiere decir que, la interacción que establecemos con los espacios que habitamos y el entorno que nos rodea debería dinamizarse en ese sentido.
Su objetivo principal busca que a partir de una serie de criterios básicos e intuitivos se organicen las estancias de forma tal, para que la energía circule apropiadamente ofreciendo bienestar a los habitantes de un inmueble.
Actualmente, existen varias escuelas o tradiciones de Feng Shui cuyos principios pueden variar. Personalmente he introducido a mi práctica en mayor medida, la escuela moderna desarrollada en occidente. De hecho, mi metodología se basa en una fusión que con los años he realizado entre feng shui, magia natural e interiorismo.
Fundamentos básicos del Feng Shui
Para poder entender este sistema, como es normal en cualquier práctica, hay que comprender algunos elementos básicos que lo fundamentan. Obviamente, gran parte de esta información habrá que interpretarse de manera metafórica ya que se hace necesario para su adaptación al entorno geográfico que habitamos.
La energía vital o chi
La energía, aliento vital, soplo de dragón o chi es el eje principal sobre el cual se configura y se conceptualiza este método. Básicamente, consiste en el flujo y el movimiento de las fuerzas que construyen o destruyan a las “cosas” en el cosmos y la naturaleza. Desde otro punto de vista, también se puede hablar de la fuerza que da vida a todo aquello que contiene el universo, o sea, el ánima.
La energía puede ser beneficiosa o nociva, y es ahí donde el feng shui a través de una serie de pautas nos ofrece herramientas prácticas que podemos aprovechar para que se mantenga armonizada.
Los animales celestiales
Este principio está relacionado fundamentalmente con el entorno geográfico y las formas que rodean el hábitat que ocupamos. Los animales celestiales o sagrados son 5: la tortuga, el ave fénix, el dragón, el tigre y la serpiente, y son los encargados, por decirlo de alguna manera, de acumular el chi – energía para que nuestra vida goce de seguridad, prosperidad, abundancia, protección o riqueza.
Cada animal tiene una ubicación y un propósito específico con respecto al terreno y el hogar que construimos o habitamos. La serpiente, por ejemplo, representa la morada, la casa, el hogar, el centro, la construcción en si, por su profunda conexión con la tierra. La tortuga, corresponde a la parte trasera de la vivienda y suele otorgar protección. Desde un punto de vista práctico, en esta zona se suele buscar un elemento que cumpla esa función, como una montaña, una colina o una construcción de mayor tamaño o presencia. El ave fénix, se sitúa en la parte frontal, delante de la vivienda. Simboliza la energía activa que ingresa por la puerta principal de la vivienda, algo así, como el alimento para esta. Y, por último, situados a lado y lado de la residencia, el dragón (izquierda), encarna el crecimiento, la vitalidad y la expansión, y, el tigre (derecha), personifica la fuerza y la capacidad de defensa. Ambos sectores corresponderían con elementos o edificaciones de mayor altura respecto de la casa que habitamos.
La idea es que el entorno o paisaje que encontramos alrededor de la vivienda, la resguarde y la proteja para que sus habitantes puedan crecer y avanzar de manera armoniosa en la vida.
Los 5 elementos
A diferencia de la mayoría de disciplinas que se han gestado en occidente en donde los elementos suelen ser agua, fuego, tierra y viento más el espíritu, el feng shui integra 5 elementos que nacen de la contemplación de su propio entorno y se relacionan con leyes básicas del universo: madera, fuego, metal, agua y tierra. Representan unidades fundamentales que interactúan entre si mediante ciclos para crear o controlar la energía.
El mapa Bagua
Consiste en un diagrama de correspondencias energéticas que divide un espacio o área habitada en 8 zonas más una sección central. Cada zona, representa cualidades propias de la naturaleza y aspectos de la vida humana.
El Bagua, también suele tener ciertas variaciones de acuerdo con la escuela que lo esté aplicando, pero, en términos generales las ocho zonas o guas con que suele coincidir son:
Fama, reputación o reconocimiento
Amor y relaciones sentimentales
Creatividad e hijos
Benefactores y viajes
Profesión
Sabiduría
Familia
Prosperidad
Las curas
Luego de haber realizado un análisis de la energía por zonas y factores de vida según el Bagua, se suelen introducir lo que denominamos “curas”. Las curas, son recursos, elementos, ajustes o herramientas que se utilizan para modificar y equilibrar las condiciones energéticas de un espacio, a fin, de que este tenga un impacto benéfico o positivo sobre los individuos que habitan una morada.
Una aclaración que hay que hacer al respecto del feng shui como práctica, es que, cuando la incorporamos a nuestra vida o contratamos una sesión guía, no necesariamente se deben utilizar elementos muy característicos de las culturas orientales para llevarla a cabo. A menudo quienes incorporan este tipo de objetos, lo hacen porque siente algún tipo de afinidad con ellos. En consecuencia, es perfectamente válido utilizar recursos propios de nuestras raíces culturales o del país en el que nos encontramos. Solo hay que saber cuáles, cuando y como utilizarlos. El feng shui como la mayoría de disciplinas alternativas es un lenguaje simbólico y muy intuitivo.
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